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Detrás del fracaso

Por: Alan Macías


Por mucho tiempo ha sido objeto de burlas y memes, ha sido el chico bulleado del salón de clases, ha sido el “ya merito” del futbol mexicano. Sí, hablamos del club mexicano que tiene en su escudo una cruz de color azul. El Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul.

Gracias a su no consecución de un título en los últimos 20 años, quedándose en muchas ocasiones a punto de conseguirlo, se ha hecho costumbre dentro del medio futbolístico usar la frase “la ha cruzazuleado” en las ocasiones en las que los equipos de la Liga Mx terminaron por dejar ir una victoria en los últimos minutos de un encuentro cuando parecía que la tenían en la bolsa. Y esa ha sido la constante que ha permeado en este club en estos últimos años, tan cerca y a la vez tan lejos.

Y si nos ponemos a pensarlo, es en parte justo ese paso del tiempo lo que termina por no permitirles lograrlo… Con cada año que transcurre, la presión se vuelve mayor, pues la mofa ya no va en el sentido de cumplir 5, 10, 17 años sin obtenerlo, sino que ahora el “número mágico” es el 20… Año tras año se va acumulando esta loza pesada con la que cargan los jugadores y entrenadores que recién llegan al equipo, y que termina por perjudicarles, pues tienen como responsabilidad hacer lo que gente en el pasado no pudo conseguir. Estoy convencido entonces de que el problema que aqueja a este club se debe en gran medida a algo psicológico. Es la parte mental lo que está terminando por costarles la acumulación de fracasos.

Es por ello que se me hizo buena idea contactar al psicólogo del deporte Akira Esqueda, para que me explicara un poco qué es lo que él cree sucede dentro de la entidad celeste, y qué piensa se puede hacer para remediarlo.

¿Como explicarías, desde un punto de vista psicológico, la no obtención de la liga de este equipo desde hace ya 20 años? Su respuesta es tajante. De acuerdo con el especialista, todo es producto de un estado emocional de ira en la mayoría de los jugadores/directivos que les provoca estar obsesionados con un solo objetivo y una sola forma de poder conseguirlo… Y el problema con esta obsesión es que eso hace que sean muy “explosivos”, pero no creativos.

Algo que tenemos que entender es que las emociones no son buenas ni malas, sino que tienen un propósito, por algo están ahí. Por ejemplo, la ira y el miedo nos permiten emitir respuestas de ataque o de huida. El problema de atacar es que puedes hacerlo para construir o destruir, por lo que, si no construyes, comienzas a destruir…Y ese es el caso de Cruz Azul, es como si los propios jugadores se “auto sabotearan” en su intento por atacar y conseguir los objetivos, empiezan a tener pensamientos diferentes a los que son los futbolísticos, pero dentro del mismo medio. Por ejemplo, empiezan a convencerse a sí mismos de que el problema en realidad es la prensa porque los está atacando, y su forma de construir es estar destruyéndola y haciéndose a la idea de que los responsables no son tanto ellos sino más bien factores externos.

¿Cómo se puede frenar esta dinámica? El psicólogo me comentó que la institución habría de trabajar bajo una mentalidad/proyecto distinto, tratar de innovar para salir de la mala racha. Un ejemplo de ello sería buscar empoderar a los jugadores.

El más claro ejemplo de empoderamiento sería lo que sucedió con Miguel Layún y la ya famosa frase “Todo es culpa de Layún”, en donde el jugador sufrió burlas por mucho tiempo; fue hasta que se le empoderó que empezó a mostrarse distinto en la cancha, y que al final lo llevó a jugar en Europa y representar a México en la Selección Nacional. Con Cruz Azul sería algo similar, en este caso sería ocuparse del ya famoso “cruzazulearla”.

Buscar generar un sentido de autoconfianza y autoeficacia que les permita saberse capaces, pues de acuerdo a este psicólogo y a muchos otros, el factor que con mayor consistencia distingue a los deportistas altamente exitosos de sus colegas menos exitosos es la confianza. Y de esta forma se trabajaría indirectamente otras dos cosas: el miedo al fracaso y el miedo a la evaluación social negativa, que son otros males que padece este equipo.

Algo que también sería conveniente llevar a cabo de acuerdo con Akira, sería centrarse en objetivos fuera de lo futbolístico, por lo que cree sería provechoso llevar a la plantilla a la planta cementera, en donde se fabrica el cemento como tal, de modo que los jugadores pudieran entender de dónde sale su sueldo. ¿Qué se lograría con esto? Al estar ellos ahí, es muy probable que empiecen a esforzarse mucho más, pues se generaría un sentido de identidad, pertenencia y unidad, sentirían los valores y filosofía de lo que es Cruz Azul, no tanto del equipo, sino de la organización entera.

Por último, cree prudente generar un estilo de juego claro y preciso. Lo anterior podrá potenciarse si el psicólogo que trabaje con ellos les dota de herramientas como lo son el manejo del estrés y la ansiedad en momentos críticos de la competencia, coaching, el tema motivacional, etc.

Ya para finalizar la entrevista, se me viene a la mente preguntarle al psicólogo si cree que la figura del psicólogo en el deporte es apreciada en México, a lo que me responde que desafortunadamente no. Él cree que para que empiece a ser tomada en cuenta en mayor medida, los psicólogos tienen que tener una mayor preparación, pero dirigida a conocer las exigencias del deporte profesional y todo lo que conlleva vivir siendo un deportista de élite, de modo que puedan tener una mejor comprensión de lo que viven los atletas dentro o fuera del recinto deportivo.

En otras palabras, se necesita ser más profesionales en cuanto a la exigencia del deporte, no a las de la profesión. Hace falta prepararse como alguien que entienda la diferencia entre las dificultades que pueda tener una persona común/una persona que hace deporte de vez en cuando y una persona que trabaja/se dedica a esto en su día a día, en donde su vida gira alrededor del deporte del más alto nivel. Uno es ambicioso, busca la excelencia, y el otro no aspira tanto a la misma.

Es entonces momento de que en Cruz Azul se empiece a ver la parte psicológica como algo de igual importancia que lo físico y técnico. Que hoy en día ya no es un lujo, sino una necesidad para ellos. Prueba de ello es lo que ha vivido este club últimamente, prueba de ello es el famoso 5to partido de México en el Mundial y del que nada más no se logra, prueba de ello son los deportistas mexicanos que estando a punto de conseguir la victoria se terminan “cayendo”, todo por tener un pobre manejo de lo mental en momentos trascendentales; a diferencia de otros como lo son los europeos que saben controlar su psique y no ella a ellos…

Si en Cruz Azul ya se está trabajando con este aspecto, habrá que buscar la forma de redoblar esfuerzos, pues a veces pareciera que el equipo sigue cometiendo el mismo error, intenta construir, pero solamente termina destruyendo, la presión se los termina por comer…  Cierro este texto con una cita bastante atinada que me encontré alguna vez en un texto de psicología deportiva y que creo cae como anillo al dedo para este escrito:

 “El entrenamiento mental constituye algo que hace la diferencia entre poder o no poder conseguir un logro deportivo, resulta un punto de quiebre que determina si hay posibilidad de que se puedan obtener los resultados para los que se ha estado entrenando”.

@amacias182

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